UN HOMBRE DE VERDAD ES SENSIBLE

UN HOMBRE DE VERDAD ES SENSIBLE

Cuando eras pequeño, si eras delicado y sensible, eras una nenaza. “Un hombre no llora, un hombre no puede ser frágil”, decían.

Sólo las niñas eran las delicadas, sólo podían serlo ellas y tú no.

Menuda tontería.

Sé delicado, sé sensible, llora si es necesario, no te cortes en decir si algo te parece bello, si algo te emociona, no reprimas tus ganas de emocionarte por si puedas parecer una nenaza. ¿Por qué ibas a esconderlo, porque si no no eres un hombre?

Un hombre de verdad es auténtico, es verdadero, no tiene miedo a manifestar lo que siente y lo que le emociona, no tiene pudor a la hora de abrirse a alguien y dejar que los demás vean su interior. Aquellos “machos” que intentan hacer creer que no tienen debilidades y que no son unas “nenazas” no son más que cobardes que no quieren mostrarse al mundo tal y como son, humanos y auténticos, tienen miedo al juicio y a la crítica, no se mojan.

Cultiva tu delicadeza, tu sensibilidad, aprecia una puesta de sol bonita y coméntalo, emociónate con un paisaje atractivo, aprecia la belleza propia de una flor, ensalza una cualidad bella que alguien posea, entrega amor y sé fiel a ti mismo.

Recuérdalo, ser sensible no es sinónimo de debilidad. Ser sensible es sinónimo de fortaleza, de hombría y de autenticidad.

Si lo haces, serás más feliz y conseguirás disfrutar más de lo que te rodea y llegar más a los demás. Adelante.

EL TIEMPO

EL TIEMPO

Solía escuchar a los mayores decir: qué rápido pasa el tiempo, qué breve es la vida. No lo entendía, no sabía a qué se referían. Yo era un chaval y nada más que pensaba en pasarlo bien con mis amigos, salir a jugar al fútbol, ir al cine… Únicamente me preocupaba hacer cosas sanas propias de mi edad y disfrutar de lo que me rodeaba, no tenía tiempo ni ganas en pensar y cuestionarme cuán corta era la vida como me decían.

Ahora, unos años después, a mis cortos 21 años, puedo decir que más o menos intuyo a qué se referían los mayores cuando lamentaban o se asombraban de lo corta que era.

Ahora, echo memoria de estos últimos años y me da vértigo sólo pensar en ello, me da vértigo y me rodea levemente un miedo irracional al tomar consciencia de cómo ha cambiado mi vida en tan poco tiempo y cómo en tan sólo 4 años he podido vivir tantas cosas.

Ahora, parece que me voy dando cuenta de que la vida es una colección de momentos, y que debemos aprovecharlos, debemos saborearlos, sentirlos, acariciarlos y exprimir al máximo su jugo.

Aprovecha cada momento con tus amigos, aprovecha cada momento con tu familia, aprovecha cada experiencia nueva que no habías vivido antes, aprovecha cada conversación con aquel o aquella a quien quieras, disfruta de cada rayo de sol que calienta tus mejillas, de cada árbol y del baile de sus hojas al entrar en contacto con la brisa, de cada centímetro de arena cuando te bañas en la playa, aprovecha y disfruta la VIDA.

Cuando te das cuenta de ello, cualquier problema sin importancia, cualquier tontería que magnificamos, cobra una especial irrelevancia.

Preocúpate por sentirte vivo, preocúpate por vivir.