POR QUÉ NO DEBERÍAS ODIAR A TU EX

POR QUÉ NO DEBERÍAS ODIAR A TU EX

Se acabó.

Esa persona que creías que era tu alma gemela, a la que amabas y apreciabas, con la que compartías los momentos más íntimos y que conocía hasta el último resquicio de tus entrañas ya no forma parte de tu vida.

Tienes una sensación horriblemente extraña, aunque pudieras imaginar que este día quizás llegaría… Esta última charla ha puesto fin a lo que ambos compartíais, ha hecho que se esfume de buenas a primeras el castillo que ambos habíais construido con sudor, lágrimas, amor, pasión, dificultades y vicisitudes que se os han ido presentando a lo largo del camino.

¿Qué hago ahora? ¿Por qué siento este vacío tan desagradable que me corroe..?

tristeza

Tienes dos opciones. Lamentarte por lo ocurrido, regodearte en el sufrimiento y ralentizar tu crecimiento y desarrollo como persona o bien aceptar los sentimientos que te envuelven, no juzgarlos y seguir con tu vida hasta que todo pase. Sin duda, la segunda opción es la más sensata y buena a largo plazo.

Quizás ahora, junto a esos sentimientos de pena, vacío interior y soledad, también intente abrirse un hueco la rabia, el odio y el resentimiento. Siento decirte que, si experimentas estas últimas sensaciones, te queda aún mucho trabajo por hacer…

La rabia, el odio y el resentimiento lo único que hacen es ensuciar tu alma, oscurecer el aura que te rodea y te da vida. Avanzan poderosamente como una apisonadora, destruyendo el escaso ánimo y la última mota de energía que te pueda quedar en esos momentos para sobreponerte a la adversidad y comenzar el sendero hacia la curación emocional.

Abraza tus emociones, no las juzgues e interprétalas. ¿Por qué siento esto? ¿Por qué me siento vací@? ¿Por qué odio a esa persona con todas mis fuerzas? ¿Por qué la maldigo? ¿Por qué el resentimiento se apodera de mí?

Te sientes vací@ porque no estás llen@, porque necesitas constantemente de los demás para subsistir. Sí, eres un parásito aunque te parezca duro aceptarlo. Imagina que vives en una tribu apartada en una localidad africana. Necesitas recorrer kilómetros para ir a rellenar tus garrafas del agua que tanta falta te hace para cubrir tus necesidades básicas. Pero tienes mucho miedo a emprender ese camino, porque te han dicho que puede ser peligroso y que no todo el mundo vuelve. ¿Qué haces? Dependes de la bondad y generosidad de tus paisanos para poder subsistir. Pero…¿qué pasaría si a esas personas de las que dependes les pasa algo o dejan de compartir su agua contigo porque se cansen de tu pasividad? En efecto, te morirías de sed. Pues en el amor pasa lo mismo. Como no te atrevas a salir ahí fuera y llenar tú mismo tu garrafa de agua, estarás mendigando ese bien tan preciado hasta el final de tus días.

Odias y maldices a esa persona porque te odias a tí mism@. Las relaciones humanas con los demás no son más que proyecciones de nuestro propio interior, de cómo nos concebimos a nosotros mismos. Quien juzga mucho a los demás sin conocerlos es porque no se acepta a sí mismo. Ante la menor tontería, la agarra fuerte y la utiliza para menospreciar y criticar a esa persona. ¿Por qué? Porque no se acepta a sí misma, con sus defectos y virtudes, y por ello no es capaz de aceptar los defectos de los demás ni comprender sus circunstancias.

Estás envuelt@ en resentimiento porque no te valoras lo suficiente, porque no aceptas el cambio en tu vida y porque tu ego te impide ver la oportunidad que se te presenta. La oportunidad de crecer como persona, la oportunidad de ser consciente de tus errores en esa relación, la oportunidad de identificar tus vulnerabilidades, inseguridades y trabajar en ellas.

¿Qué ocurre cuando consigues trascender, sobreponerte a esa ruptura traumática y aprender DE VERDAD la lección?

Tu vida cambia. felicidad

Comienzas a valorarte a tí mism@ mucho más. Te das cuenta de que tu ex te ha ayudado a conocerte enormemente, que ha sido el mejor espejo que podrías tener para trascender y subir un escalón en tu desarrollo personal, de la misma forma que tú a él o ella le has servido de mucha ayuda.

Estarás en otra frecuencia energética, y te encontrarás con otro tipo de personas, que te harán menos daño y te amarán por cómo eres, porque YA HAS APRENDIDO A AMARTE Y A ACEPTARTE A TI MISM@. Resonarás por los cuatro costados que eres una persona diferente, el ambiente se impregnará de ello y la persona correcta lo percibirá y se cruzará en tu camino.

Aquí comienza tu siguiente aventura.

Has empezado a transitar el camino correcto, enhorabuena.

camino correcto

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