La vida, para muchos, es una búsqueda continua hacia la Felicidad. En nuestros días más oscuros, la Felicidad se aleja como algo que huye de nosotros, que nos quiere dejar atrás, parece algo inalcanzable y tremendamente difícil de conseguir.

Buscamos de manera incesante nuestra felicidad en el trabajo, en las amistades, en las parejas, en aquello que nos rodea. Cuando todo desaparece por unas razones u otras, nos sentimos asolados por la pérdida y nos hallamos con un desagradable vacío interior difícil de describir. El apego que sentimos hacia todo ello, como si de una estaca se tratara, penetra violentamente en nuestro corazón y nos aleja de la tan ansiada Felicidad.

El ego, que se compone de múltiples caras, domina nuestra vida hacia la autodestrucción. Cada vez que el ego toma la batuta de nuestro día a día, nos alejamos un poco más hacia la tristeza, la insatisfacción, la frustración y la oscuridad. No comprendemos que, para encontrarnos y abrazarnos con la Felicidad, tenemos que volver hacia ese lugar del cual partimos, hacia aquello que es la fuente de toda vida y todo ser. Hacia lo más profundo de nuestro corazón, del lugar de donde realmente procedemos.

Cuando conectamos con la grandeza de nuestro ser, con lo más recondito de nuestro alma, con nuestro Dios interior, todo cambia. Somos más felices. Lo externo, que antes nos desestabilizaba, cobra una irrelevancia sin precedentes, y nos sentimos más satisfechos.

Acabamos de conectar con nuestra esencia, la esencia del Universo creador del cual partimos todos. Es entonces cuando, todas nuestras acciones, motivaciones y esperanzas se alinean con nuestro ser, con nuestra esencia, y todo empieza a fluir de una manera irreconocible.

Estamos, por fin, en sintonía con nuestra alma, con la vida. Nuestro interior emana esa potente y divina energía, la cual se impregna en todo aquello que nos rodea, llenando de luz a los demás y nuestro alrededor.

Acabamos, por fin, de sacar a relucir la Felicidad, la cual se encontraba oprimida bajo una piedra realmente pesada, el ego.

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