FLUIR

FLUIR

Por fin fluyo.
Qué agradable fluir por fin.
Qué agradable que la vida te sorprenda,
que te dejes llevar y no pretendas controlarlo todo.

Qué agradable encontrarme conmigo, con mi ser.
Es genial volver a ser yo, volver a quién soy, a lo que soy.
Volver a sentir esa paz, esa sensación de que todo está bien.
Esa sensación de que, siendo yo, todo es perfecto. Que,
puede pasar lo que pase, pero estoy alineado con mi ser,
con mi autenticidad, mi luz.

Me perdí por el camino, en un mar de fantasmas que me confundían.
Me perdí por el camino. Pero, de repente, vi la luz.
Se disiparon todas esas dichosas distracciones.
Se disiparon y, mirándome fijamente y sonriéndome, ahí estaba yo.

Volví para no más partir, volví para quedarme. Mi hogar.

Volví para ser yo.

 

EL TRIUNFO DE SER UNO MISMO

EL TRIUNFO DE SER UNO MISMO

Después de un período de tiempo, a mi juicio, demasiado largo (pero necesario), me siento plenamente yo mismo. Y es que, amigo mío, eso es algo muy complicado hoy en día.

Las relaciones sociales con los que te rodean, las comparaciones odiosas, las frustraciones y traiciones a tu verdadero yo…. Oh…qué bonito ser por fin yo mismo.

Parece tremendamente sencillo, pero nada más lejos de la realidad. Hacer lo que sientas, no hacer lo que no sientas, decir lo que sientas, no decir lo que no sientas. Cuando consigues llegar a ese punto, como por arte de magia, todo fluye. Fluyes con la vida y con tu entorno, sacas a relucir la luz que llevas dentro y que tanto te empeñabas en esconder. Lo notas, ves que todo sale de maravilla, y es que estás alineado con tu esencia.

Cuando llegas a este punto, no te importa lo que ocurra, no te importa lo que opinen, lo que digan, lo que piensen. Simplemente, te dejas llevar, desplegando las velas y dejando que el viento te lleve hacia donde te tengas que dirigir.

Menos pensar, más fluir. Cuando racionalizamos en exceso o pensamos más de la cuenta algo que nos sale de dentro por los condicionamientos culturales, sociales y demás; no fluimos, puesto que sacrificamos nuestra esencia con tal de encajar en esta sociedad.

Fluye y sigue a tu corazón, sé auténtico y todo irá sobre ruedas. Serás más feliz y, en consecuencia, contagiarás de una hermosa energía a aquellos que te rodean (te lo agradecerán).

La aceptación es un paso primordial en este proceso, puesto que sin ella es imposible que se materialice. Acéptate, con tus virtudes y defectos, no te compares. Cada cual es único, incomparable. Cada cual tiene su propio camino, distinto al de los demás, con un significado diferente, incomparable. No esperes que te ocurra lo mismo que a quien esté a tu lado, no te tiene por qué ocurrir. Todo lo que tenga que ocurrir, ocurrirá cuando seas tú y solo tú. Porque, entonces, estarás en tu propio camino. Y no en el del otro, porque como seres humanos tenemos esa dichosa manía. Pretendemos transitar un camino que no es el nuestro, porque creemos que es mejor que el que nos ha sido dado, a pesar de que el dueño de ese camino por el que nos gustaría aventurarnos esté insatisfecho con lo que le ha tocado.

Hoy en día es complicado, pero es posible brillar con la luz propia que todos alojamos en nuestro corazón.

No ser tú siempre es un fracaso.

Opta por ser auténtico.